domingo, 18 de agosto de 2019

Simbolismo, Mitos, Alegorías y Leyendas del Ave Fénix | Varios autores

Masonería Cristiana
Ave Fénix  renaciendo de las cenizas
Perit ut Vivat (Morir para Vivir)
Grabado S. XVI
Autor desconocido

En la mitología griega, el fénix (griego antiguo: φοῖνιξ1​2​, romanización: phoînix, pronunciación: pʰó͜ɪ̀nikʰs (clásica), pʰˈyːnikʰs (koiné), ɸˈyniks (medieval o bizantina) es un ave de larga vida que se regenera cíclicamente o, de lo contrario, nace de nuevo.

Asociado con el Sol, un fénix obtiene nueva vida al surgir de las cenizas de su predecesor. Según algunas fuentes, el fénix muere en un espectáculo de llamas y combustión, aunque hay otras fuentes que afirman que el ave legendaria muere y simplemente se descompone antes de nacer de nuevo.

 Existen diferentes tradiciones con respecto a la vida útil del fénix, pero en la mayoría de los casos el fénix vivió 500 años antes del renacimiento. Herodoto, Lucano, Plinio el Viejo, papa Clemente I, Lactancio, Ovidio,  Isidoro de Sevilla, San Alberto Magno y Carl Gustav Jung están entre los que han contribuido al recuento y transmisión del  simbolismo  del Ave fénix en las diferentes formas tradicionales.
Wikipedia

Carl Gustav Jung nos explica en su libro «Símbolos de transformación» que el ser humano y el ave Fénix tienen muchas similitudes. Esa emblemática criatura de fuego capaz de elevarse majestuosamente desde las cenizas de su propia destrucción, simboliza también el poder de la resiliencia, esa capacidad inigualable donde renovarnos en seres mucho más fuertes, valientes y luminosos.

Si hay un mito que ha nutrido prácticamente todas las doctrinas, culturas y raíces legendarias de nuestros países es sin duda ese que hace referencia al ave Fénix. Se decía de él que sus lágrimas eran curativas, que tenía una gran resistencia física, control sobre el fuego y una sabiduría infinita. Era, en esencia, uno de los arquetipos más poderosos para Jung, porque en su fuego se contenía tanto la creación como la destrucción, la vida y la muerte.

Ovidio explicaba en sus textos que en Egipto, el ave Fénix moría y renacía una vez cada 500 años. Para los egipcios esta garza majestuosa era Bennu, un ave asociada a las crecidas del Nilo, al Sol y a la muerte, y que según explicaban, había nacido bajo el árbol del Bien y del Mal. Esta criatura fantástica entendía que era necesario renovarse cada cierto tiempo para adquirir mayor sabiduría y para ello, seguía un proceso muy meticuloso.

Volaba por todo Egipto para construirse un nido con los elementos más bellos: ramas de canela, ramas de roble, nardos y mirra. Después, acomodado en su nido, entonaba una de las melodías más bellas que los egipcios habían escuchado jamás para seguidamente, dejar que las llamas lo consumieran por completo. Tres días más tarde, el ave Fénix renacía lleno de fuerza y poder. A continuación, cogía su nido y lo dejaba en Heliópolis (ciudad del Antiguo Egipto), en el templo del Sol para iniciar así un nuevo ciclo con el que ofrecer inspiración al pueblo de Egipto.
Diccionario de Simbolos
Juan Eduardo Cirlot

Hay un ave, llamada fénix. Esta es la única de su especie, vive quinientos años; y cuando ha alcanzado la hora de su disolución y ha de morir, se hace un ataúd de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. 

Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ataúd en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el país de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol (Heliópolis); y en pleno día, y a la vista de todos, volando hasta el altar del Sol, los deposita allí; y una vez hecho esto, emprende el regreso. Entonces los sacerdotes examinan los registros de los tiempos, y encuentran que ha venido cuando se han cumplido los quinientos años.

 Historia general del cristianismo, del siglo I al XXI.
Epístola a los Corintios, del Papa Clemente de Roma


Quienes estudian la teología mística más que la naturaleza, escriben que existe el ave fénix en Arabia, en Oriente. Pero, dicen que esta ave vive sola en su especie sin mezcla de sexo ni de macho y que viene al mundo y que vive solitaria trescientos cuarenta años. Es, según dicen, del tamaño de un águila. Lleva en la cabeza una corona como el pavo real. En el cuello tiene también un penacho. Un color de púrpura rodea su cuello con destellos de oro. Tiene la cola larga de color purpúreo con algunas plumas de color rosa, de modo parecido a los trazos de la cola del pavo real salpicada con unas órbitas formadas a la manera de los ojos. 

Esta variedad de colores es de una belleza mara­villosa. Cuando siente el peso de los años, construye un nido de incienso, mirra y cinamomo y otras plantas aromáticas valiosas en un árbol alto y retirado situado sobre una fuente de agua cristalina y se precipita en el nido, se pone bajo los rayos fervientes del sol, que el resplandor de las plumas mul­tiplica, hasta que se prende el fuego y así se enciende y se incinera junto con el nido. Dicen que de las cenizas nace al día siguiente un gusano, que a los tres días ya lleva plumas y pasados unos pocos días se convierte en un ave con la figura de la anterior y entonces levanta el vuelo y se va. 

Cuentan igualmente que tal hecho ocurrió ya en Heliópolis, ciudad de Egipto, donde esta ave fue reuniendo perfumes sobre el mon­tón de madera de sacrificio y luego se quemó en ellos y en la presencia del sacerdote se formó, con dos generaciones, el gusano y el ave del modo antedicho, y el ave levantó el vuelo y se fue. Y como dice Platón, «no debemos criticar demasiado severamente los relatos que se cuentan consignados en los libros de los templos sagrados».

San Alberto Magno

Para San Ambrosio, el ave Fénix muere consumida por el Sol, convertida en cenizas de las que renace, después de arder su cuerpo, como un pequeño animal sin miembros, un gusano muy blanco que crece y se aloja dentro de un huevo redondo, como si fuera una oruga que se vuelve mariposa, hasta que dejando de ser implume se transforma en un águila celeste que surca el firmamento estrellado.


El Fénix es un ave igual a los dioses celestes, que compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, y vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros. No calma su hambre comiendo ni apaga su sed con fuente alguna.

Claudio Claudiano
Poeta Romano
370 - 405

Otra ave sagrada hay allí que sólo he visto en pintura, cuyo nombre es el de fénix. Raras son, en efecto, las veces que se deja ver, y tan de tarde en tarde, que según los de Heliópolis sólo viene al Egipto cada quinientos años a saber cuándo fallece su padre. Si en su tamaño y conformación es tal como la describen, su mote y figura son muy parecidas a las del águila, y sus plumas en parte doradas, en parte de color de carmesí. Tales son los prodigios que de ella nos cuentan, que aunque para mi poco dignos de fe, no omitiré el referirlos. 

Para trasladar el cadáver de su padre desde la Arabia al templo del Sol, se vale de la siguiente maniobra: forma ante todo un huevo sólido de mirra, tan grande cuanto sus fuerzas alcancen para llevarlo, probando su peso después de formado para experimentar si es con ellas compatible; va después vaciándolo hasta abrir un hueco donde pueda encerrar el cadáver de su padre; el cual ajusta con otra porción de mirra y atesta de ella la concavidad, hasta que el peso del huevo preñado con el cadáver iguale al que cuando sólido tenía; cierra después la abertura, carga con su huevo, y lo lleva al templo del Sol en Egipto. He aquí, sea lo que fuere, lo que de aquel pájaro refieren.
Heródoto
Geógrafo griego
 484 - 425 a. C.


En cuanto a la alegorización cristiana, durante los primeros siglos florecen numerosas referencias sobre este tema: la destrucción y renovación de este animal es prueba evidente de la anunciada resurrección del hombre justo y virtuoso después de la muerte.

El primer texto cristiano que aborda el tema del fénix es la Carta primera a los corintios, de Clemente de Roma, en la que se describe el autosacrificio del ave en el nido de especias, y el posterior desarrollo del gusano resultante que, una vez metamorfoseado en ave, transporta los restos del padre a Heliópolis.  (Tertuliano (Sermones III, "ad virginem").

El  poder  que  adquirió  la  imagen del ave fenix,  tras  ser  acogida en  el  seno  del  cristianismo primitivo en torno al año 200, favoreció la utilización, con motivos catequéticos, de una iconografía simbólica y abreviada, para transmitir conceptos e ideas como el de la Salvación.

La incorporación del fénix a la primera iconografía cristiana suponía la recuperación de un prestigioso mito oriental y se presentaba, sin duda alguna, como un  verdadero  atractivo pictórico. Asociado  a  la  palmera  sobre  cuyas  ramas se posa, representado entre llamas en el momento  de  la  combustión, colocado sobre  un  montículo  o  portando  nimbo y  con  rayos sobre  su  cabeza  y  con  el plumaje característico de un pavo real, el ave fénix podía ofrecer enormes posibilidades en la función de transmisor de  un  mensaje  trascendente  entre  la población.

¡Una imagen  radiante,  una explosión de energía y de luz capaz de atraer, e incluso hacer sucumbir, al todavía incrédulo!


Masonería Cristiana
Catacumbas de Priscila, Roma,
cementerio romano-paleocristiano
siglo III a. C. ,iconografía cristiana
primer Ave Fénix  con palmera
en un contexto cristiano
(Jesucristo Resucitado)

El fénix era imagen del Salvador y, por tanto, imagen de salvación; de igual modo se  convirtieron  en  paradigmas  de salvación muchas  de  las  figuras-símbolo  que, procedentes  del mundo pagano,  fueron  adaptadas  a  la  nueva  iconografía cristiana. 

El ave fénix y la palmera, asociados en las primeras escenas de la traditio legis en tanto que símbolos ambos del triunfo, fueron representados en proximidad a la figura de san Pablo, defensor a ultranza de la Resurrección (1 Cor. 15) como expresión máxima de la victoria sobre la muerte

Fuente:
La representación del ave fénix  como imagen de la Renovatio de la Roma altomedieval, Lourdes Diego Barrado, Universidad Europea de Madrid.


En la tradición cristiana primitiva, el Fénix vivía en el Jardín del Edén. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, el ángel que los desterró despidió una chispa de su espalda que encendió el nido del ave, haciéndolo arder hasta consumirse, pero a ser la única bestia que se había negado a probar la fruta prohibida, le fue concedida la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas.

El ave hacía un nido donde ponía un único huevo que empollaba por tres días. Al tercer día, el Fénix se quemaba por completo y resurgía del huevo el mismo Fénix. Así fue como se convirtió en símbolo a la vez de la inmortalidad y de la resurrección, así como de que la esperanza nunca debe morir en el hombre.

Se dice que en el jardín del Edén, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.

Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. Algunas fábulas lo sitúan posteriormente en Arabia, donde habitaba cerca de un pozo de aguas frescas y se bañaba todos los días entonando una melodía tan bella, que hacía que el Dios Sol detuviera su carro para escucharle.

La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. A lo largo de sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Bien y del Mal, y servir de inspiración en sus trabajos a los buscadores del conocimiento.

Su cronología vital varía con la adaptación del mito. Así, cada 100, 500, 540 (y en algunas leyendas, incluso 1461 ó 12994 años), construye una pira funeraria en su propio nido, la rellena de inciensos y plantas aromáticas, y al tiempo que entona la más bella de todas sus canciones, se prende a sí mismo hasta extinguirse. No existe más que una única ave, cuya forma de reproducción, es, precisamente, el renacimiento, del que también es símbolo.

El mito del Ave Fénix se extendió ampliamente entre los griegos, que le dieron el nombre de Phoenicoperus (que significa alas rojas), apelativo que se extendió por toda la Europa romana. Los primeros cristianos, influidos por los cultos helénicos, hicieron de esta singular criatura un símbolo viviente de la inmortalidad y de la resurrección

En la mitología del antiguo Egipto, el Ave Fénix representaba al Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. Otro símbolo vinculado al Ave Fénix es el de la esperanza, que representa un valor que nunca debe morir en el hombre.

Según Ovidio, "Cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de  roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más sublime de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix y, cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol". Como el nuevo Fénix acumula todo el saber obtenido desde sus orígenes, un nuevo ciclo de inspiración comienza.

El Ave Fénix tiene sus representaciones en diferentes culturas, como la china (el Fêng-Huang), la japonesa (el Ho-oo), la rusa ( El Pájaro de Fuego , que inmortalizara musicalmente Stravinsky), la Egipcia (el Benu), la hindú (el Garuda), e incluso en los indios de norteamérica (el Yel), o los Aztecas, Mayas y Toltecas (el Quetzal). Fue citado por primera vez por Hesíodo en el siglo VIII A.C. y más tarde y con más detalle por el historiador Herodoto.

Es el símbolo de la resurrección en la Eternidad, de la inmortalidad del alma en muchas escuelas iniciaticas de oriente y occidente ; alusión a los ciclos  de resurrección  y renacimiento, vida, muerte, por tanto deviene en un ciclo virtuoso.

Mitos de otros pueblos
Wendy Doniger


El Ave Fénix tiene cierta analogía con la palabra INRI siendo una de varias interpretaciones: IGNE NATURA RENOVATUR INTEGRA, Íntegramente la Naturaleza será Renovada por el Fuego… del alma como emanación de Dios, y la que nos atañe en la tradición cristiana,  IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM, no dudamos que en ambas frases existe paralelismo con nuestro señor Jesucristo :

Yo os bautizo con agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su sandalia; él os bautizara con el fuego del espíritu santo

Lucas 3:16 

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor

Deuteronomio 4:24. 

Al morir el cuerpo físico de cada persona, las experiencias adquiridas en la presente encarnación se retraerán y conservaran en el alma que es inmortal… ¿Sera en la Yod, letra de fuego y última del Tetragramatón o nombre sagrado de YHVH en Hebreo?

“Los misterios antiguos utilizan el signo del fénix para simbolizar la inmortalidad del alma humana y las grandes verdades de filosofías esotéricas reveladas sólo a través de la iniciación . En algunas escuelas de misterio, los iniciados  se denominan Fénixes, o aquellos que habían sido "nacidos de nuevo."

El Ave Fénix es un símbolo que representa la transmutación de la naturaleza inferior humana hacia la superior y el proceso natural de vida, muerte y resurrección, la eternidad del alma, y el destino ineludible del hombre como hijo de Dios de alcanzar en un futuro indeterminado la iluminación y la divinidad por derecho a su propio linaje y estirpe divino como hijo de Dios… o acaso:


 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios 3:16


En el Rito Escoces Rectificado (R .º. E .º. R .º.), el ave fénix simboliza la inmortalidad del alma, la resurrección, la muerte del hombre exterior y la resurrección del hombre interior, dicho simbolismo deviene de la tradición cristiana,  la divisa en latín de dicho símbolo es: Perit Ut Vivat,  Morir para Vivir.

En el bestiario del simbolismo masónico, el Fénix ocupa un lugar especial. A menudo emparejado con el águila y el pelícano,  esta ave simbólica representa un ejemplo del arte de morir, específicamente del buen morir de la tradición cristiana, las tradiciones esotéricas de oriente y occidente  están imbuidas de este simbolismo de que representa el ciclo vida - muerte - resurrección.

Muchos ritos masónicos, y en particular el Rito Escocés Rectificado , han hecho de sus rituales de iniciación un lugar prominente en el Fénix. El fuego que la regenera es la imagen del hombre que pasa de las tinieblas a la luz. Aprender sobre la muerte se hace más fácil, ya que se convierte en un paso hacia la vida. De la muerte resurge la vida más radiante que nunca. 

La fe en la resurrección de Cristo es fundamental en la religión cristiana. Los cristianos subrayarán todo lo que, en la naturaleza, podría preparar para la aceptación de este misterio. La leyenda del ave fénix contribuyó a ello: 

"¿No nos parece extraño y sorprendente que el creador del Universo resucite a los que le sirvieron santos y con la confianza de una fe perfecta, cuando nos hace ver en un pájaro la magnificencia de su promesa? "dice Clemente de Roma en su Carta a los Corintios, 26.


"Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana".
Apocalipsis 2:26-29



El Ave Fénix en la obra de Orígenes

Orígenes de Alejandría  había sido iniciado en el hebreo y estaba en contacto con los rabinos de Cesárea. 

Se había interesado por el ave fénix en su libro Contra el Celta en la Divina Providencia - el ave ya se había convertido en un ejemplo clásico de la resurrección en la apologética cristiana, ya en Clemente de Roma. 

Orígenes es el único autor que cita estos versos de Job (Job 29, 18) en otra parte de la versión de la Septuaginta: como ella, lee "palmera" en relación al ave fénix - la palabra no le causa ningún problema. Clemente, hablando del ave fénix, no se refirió a la Biblia, aunque, por casualidad, citó a Job un poco más adelante: tomó prestada la historia de los autores paganos. 

Para él, el ave fénix, un verdadero animal, fue, entre otros ejemplos naturales - las estrellas, el sol y la luna, la semilla - el "signo" de la posibilidad de la resurrección de los cuerpos. 

Este es el texto fundacional del primer y principal tema cristiano del ave fénix, cuya historia será adornada con detalles cristianos: la fecha de su muerte, en Pascua, y los tres días que dura, por analogía con la Pasión de Cristo, o el milenarismo de su ciclo. 

En la obra patrística de Gregorio de Tours, Eusebio de Cesárea y Zeno de Verona, el ave fénix se encuentra a la cabeza de los animales simbólicos del popular bestiario Physiologus, (El Physiologus es un manuscrito redactado en griego, por un autor desconocido, y compilado con fines moralizantes. Probablemente se escribió en Alejandría, entre el siglo II y el IV. Fue uno de los libros más populares de la Edad Media)

¿Hay un ave fénix en la Biblia? 
Sobre Job 29, 18, Tertuliano 
(De resurrectione carnis 13, 2-3) 
y Ambrosio (De excessu fratris 2, 59)


En la regla masónica al uso de las logias rectificadas (Aprobada en el transcurso del Convento de Wilhelmsbad de 1782), se puede leer en su artículo II, una clara y precisa alusión al Alma Inmortal, cual Ave Fénix...


Masonería Cristiana
Ave Fénix
Emblema de la Inmortalidad del Alma
y de la Resurrección en el RER


Artículo II.
Inmortalidad del Alma

I

¡Hombre! ¡Rey del mundo! ¡Obra maestra de la creación que Dios animó con su Aliento!, medita tu sublime destino. Todo lo que vegeta alrededor de ti, y que sólo tiene una vida animal, perece con el tiempo, y está sometido a su dominio: sólo tu alma inmortal, emanada del seno de la Divinidad, sobrevivirá a las cosas materiales y no morirá jamás. He ahí tu verdadero título de nobleza; siente con fuerza tu dicha, pero sin orgullo: él pierde a tu raza y te precipita otra vez en el abismo. ¡Ser degradado!, a pesar de tu primitiva grandeza, ¿quién eres tú delante del Eterno? Adórale desde el polvo y separa cuidadosamente este principio celeste e indestructible de mezclas extrañas; cultiva tu alma inmortal y perfeccionable, y hazla susceptible de ser unida al origen puro del bien, entonces será liberada de los groseros vapores de la materia. Es así que serás libre en medio de la esclavitud, dichoso en el centro mismo de la desgracia, inamovible en el más fuerte de los temporales y podrás morir sin temor.

II

¡Masón!, si jamás llegas a dudar de la naturaleza inmortal de tu alma, y de tu alto destino, la iniciación será estéril para ti; dejarás de ser el hijo adoptivo de la sabiduría, y serás confundido con la multitud de seres materiales y profanos, que deambulan entre las tinieblas.


Fuente:
Gran Priorato De Hispania
Página oficial:
http://rectificado.info/regimen-escoces-rectificado/la-regla-masonica/articulo-ii-inmortalidad-del-alma/


Compartimos con nuestros lectores, unas definiciones de la palabra Símbolo con la cual estamos en sintonía:

"Un símbolo es la conexión entre la cosa creada y el Creador« cada objeto creado es el reflejo de las perfecciones divinas, como un signo natural y sensible de una verdad metafisica, repitiendo así la proposición paulina. "Per visibilia ad invisibilia" (la posibilidad de percibir el mundo en su dimensión simbólica invisible - visible, en su misteriosa transparencia. El símbolo no sólo da una clave de lectura de la realidad creada, sino que es una vía para conducirnos al misterio de Dios".

"Esta aptitud se basa en que el símbolo es receptivo de la realidad divina que él mismo señala. El símbolo habla con mucha eficacia de una reciprocidad humano-divina."

"El símbolo,  asciende o desciende según el nivel al que es convocado."

"Toda símbolo esconde un misterio: todas las cosas son como velos que esconden a Dios".

"Simbolizante y simbolizado, como las dos naturalezas (Humana y Divina) de nuestro Señor Jesucristo."


Jules Le Bêle
Antropólogo y
Simbolista Frances
1820-1903


"El símbolo es epifanía de un misterio presente ausente, puesto que produce un secreto sentido de un orden ausente, presenta una fuerte carga creativa: es energía de descubrimiento y desvelación de lo oculto y de lo lejano en el misterio de lo inaccesible".

"El lenguaje simbólico no posee límites semánticos precisos. Ello es debido a que el símbolo no posee un significado unívoco, sino multivalente, polisémico e inagotable."

"El símbolo encierra en sí un carácter dicotómico propio, que engloba lo concreto y lo abstracto, lo material y lo espiritual, lo intuitivo y lo conceptual, lo subjetivo de la expresión y lo objetivo de la significación."
Las caras del símbolo 
Beuchot, Mauricio


"Scrutamini Scripturas, quia vos putatis in ipsis vitam aeternam habere, et illae sunt quae testimonium perhibent de me" .

"Escudriñad las Escrituras, ya que en ellas creéis tener la vida eterna, pues ellas dan testimonio de mí"

Evangelio de San Juan 5, 39


Marcas de Impresores de la Edad Media 
con clara referencia al Ave Fénix


Masonería Cristiana
Marca del impresor Jaume Cendrat († 1589),
Perteneciente a la Biblia de Jerusalén,
1era edición (*)


(*) Ave Fénix con las alas extendidas, surgiendo de un caldero en llamas, con el lema "Memento homo, quia cinis es" ("Recuerda hombre, que eres ceniza"), junto a la conocida expresión, "Ex meipso renascor" ("Resurjo de mí mismo").



Masonería Cristiana
De Iusticia & Iure libri Decem
“ex me ipso renascor”
[renazco de mí mismo]
xilografía
Domingo de Soto (O.P.),
1494-1570

Masonería Cristiana
Emblema XLV (*)
páginas 178 y 179
marca de fuego y anotación manuscrita
Impresor Adrian Gambart
Año 1688


(*) Emblema correspondiente a: Vida simbólica del gloroioso San Francisco de Sales, Obispo de Geneva : dividida en dos partes y escrita en cincuenta y dos emblemas.

En dicha obra Biografía - Hagiografía, destaca esta clara analogía al martirio del santo y el ave fénix:

"Aunque el Fénix se toma ordinariamente por símbolo de la resurrección, y por jeroglífico de una vida nueva, según el instinto de esta única Ave, la cual, queriéndose remozar, y renovarse, se consume sobre una hoguera de palos aromáticos, que ella enciende, batiendo las alas a los rayos del Sol, dejando una virtud generativa en sus propias cenizas, de las cuales renace más bella, y más vigorosa. Es empero así, que este modo de morir, y de renacer por las llamas, denota admirablemente bien la muerte, y la vida juntamente de los Divinos Amantes; y particularmente la del Bienaventurado San Francisco de Sales, el cual, habiendo muerto en las llamas, y en el ejercicio de la divina caridad, sobrevive todavía a sí mismo, por la impresión que el dejó, no solamente en sus obras, sino también en la estimación, y en la memoria de todos los hombres."


Masonería Cristiana
Grabado calcográfico (*)
autor Engelgrave, Henricus, 1657

(*) Dicha marca de impresión  corresponde a la página 61: Apartado sobre la asunción de la virgen María, el emblema, en grabado calcográfico, la representa como el fénix que se inmoló a Dios (basado en la patrística y la teología medieval).
La obra se titula: Lucis Evangelicae, sub velum sacrorum emblematum reconditae, pars tertia : hoc est, Caeleste pantheon, sive Caelum novum in festa et gesta sanctorum totius anni, selecta historia & morali doctrina varie illustratum.



Bibliografía:

1.- Diccionario de Simbolos de Juan Eduardo Cirlot
2.- Heródoto, Los nueve libros de la Historia: Libro II, cap. 
3.-Regla Masonica al uso de las Logias Rectificadas (GPDH)
4.-GRIMAL, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana
5.- Enciclopedia en linea Wikipedia
6.- El simbolismo de los animales de Juan Eduardo Cirlot
7.- Mitos de otros pueblos, Wendy Doniger
8.-  Las caras del símbolo, Beuchot, Mauricio.
9.- La representación del ave fénix  como imagen de la Renovatio de la Roma altomedieval, Lourdes Diego Barrado, Universidad Europea de Madrid.
10.- Mitos Ritos y Símbolos, Jean Hani






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